Una verdad incómoda

En los próximos días se dará un nuevo paso en la reforma –otra más– de la Ley 39/07, de 19 de noviembre, de la carrera militar. Aunque solo conocemos el proyecto de ley presentado por el Gobierno el pasado 12 de diciembre de 2014 y las enmiendas presentadas por los Grupos Parlamentarios, mucho nos tememos que todo esté decidido y que las modificaciones que se produzcan vayan a ser mínimas, decepcionantes e irrespetuosas con los miles y miles de afectados por las disposiciones anómalas que nunca debieron haber visto la luz.

Aunque es cierto que dentro del Ministerio de Defensa hay quien por lo menos ha intentado solucionar algunos de los problemas generados por esta mala ley y su desarrollo normativo, parece injustificable e imperdonable que ninguno de los representantes del Grupo Parlamentario Popularque veían agravios contra los suboficiales por todos lados en la pasada legislatura– se haya dignado a reunirse o a responder a las muchas solicitudes que los representantes de ASFASPRO les hemos remitido durante los últimos dos años. Siendo conscientes de que no están obligados a hacerlo (aunque sí moral y éticamente), chirría bastante que no hayan querido conocer por boca de la asociación mayoritaria de los suboficiales, con representación en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, los problemas y disfunciones que, en teoría, tienen que solucionar. Por nuestra parte solo nos queda decir que no nos sentimos ofendidos sino estafados y engañados por aquellos que prometieron y no cumplieron.

 

Pero por encima de las promesas incumplidas; de todos los que han visto la oportunidad de aprovecharse de la situación y han tratado de pescar en río revuelto o de los que simplemente no han querido poner remedio a situaciones vergonzosas y contrarias a los principios fundamentales de las Fuerzas Armadas, está la verdad incómoda de que toda la sucesión legislativa del periodo democrático ha perjudicado gravemente a los suboficiales y a su carrera profesional. Los Diarios de Sesiones del Congreso de los Diputados y del Senado, además de los Boletines Oficiales del Estado y Defensa, son testigos silenciosos e imparciales de lo que afirmamos. Al mismo tiempo que se incumplían las leyes de ingreso de los suboficiales, con grandes dosis de inseguridad jurídica y con mucha mala uva, se mejoraban una y otra vez las de otros militares o escalas, quedando en evidencia la doble vara de medir aplicada por las correspondientes autoridades civiles y militares. Todavía habrá quien o quienes lo pongan en duda, pero la realidad es muy tozuda y se puede ignorar, como de hecho se está haciendo, pero los preámbulos y el articulado de todas estas leyes, pruebas imborrables del despropósito, no se pueden eliminar de un plumazo como nuestros derechos y expectativas.

 

Ahora, más de veinticinco años después del comienzo de la defenestración de la Escala de Suboficiales, el Director General de la Policía, sin complejos y dejando al margen los intereses particulares, ha demostrado que querer es poder y que sí se puede, y también ha dejado en evidencia a los que se han negado a reconocer sistemáticamente la formación académica, la trayectoria y la experiencia profesional de los suboficiales de las Fuerzas Armadas.

 

¿Cuánto tiempo más podrán seguir haciéndolo sin que se les caiga la cara de vergüenza?

 

ASFASPRO

3 comentarios

  • Enlace al Comentario Pedro Pedro 24 Mayo 2015

    Una vez más, ASFASPRO da en el clavo de la problemática que sufren los suboficiales y publica este artículo para tratar de concienciar a los que pueden hacer algo para remediarlo. Espero que su divulgación sea una tarea preferente para todos los suboficiales.
    Enhorabuena por este excelente artículo.

  • Enlace al Comentario Higinio Fernández Vidal Higinio Fernández Vidal 24 Mayo 2015

    De todos modos, ninguno de nosotros puede olvidarse de que el PSOE, acompañado de la mayoría de los grupos políticos, es el principal culpable de haber aprobado dos leyes de personal, la 17/1989 y la 39/2007, plagadas de inseguridad jurídica, muchos despropósitos y hasta clasismo. Y lo peor es que, mientras tuvo responsabilidad de gobierno, no quiso hacer absolutamente nada para corregir los errores cometidos. Sostenella y no enmendalla.

    Con la primera de ellas, se desdijo de todo lo que pregonaba cuando se encontraba en la oposición (año 1981) y, además de perder la oportunidad de estructurar una carrera militar con grupos de clasificación bien definidos e integrados, hundió la carrera profesional de los suboficiales y dejó en la indigencia a todos los oficiales procedentes de suboficial. Hubiese sido muy fácil, y de sentido común, homologar la enseñanza de los militares de carrera y tropa y marinería a los correspondientes del sistema educativo general: Licenciado, Diplomado, Técnico Superior y Técnico de Grado Medio, pero prefirieron (o no fueron capaces de aguantar las presiones de algún lobby) convertirnos en oficiales y suboficiales superiores e inferiores y no integrar a una parte de la tropa y marinería, que ya de por sí eran permanentes en el año 1989. La ambigüedad, los enredos y las muchas maniobras y ejercicios de contorsionismo dirigidos a evitar el reconocimiento de lo que era obvio, nos han llevado a la situación de indefensión y arbitrariedad que vivimos actualmente TODOS los militares profesionales; aunque unos más que otros.

    De la segunda, la 39/2007, queda ya poco que decir que no hayamos dicho ya. Con complejos y sin ellos hundió más todavía a los suboficiales, humilló a los oficiales procedentes de suboficial y consolidó el concepto de ciudadano de segunda y empleado público de tercera como sinónimo de militar profesional. El RD 35/2010 de ingreso, promoción y ordenación de la enseñanza en las Fuerzas Armadas, se ha demostrado como clasista, despilfarrador e inoperante, sometiendo a los militares a una ley del embudo injusta e incomprensible además de, en plena crisis económica, convertir a la enseñanza militar en un agujero sin fondo por donde se tira dinero público a raudales. El Partido Popular, con un grado de autismo preocupante, no ha sido capaz (o no ha querido) de coger el toro por los cuernos en estos casi cuatro años de gobierno y poner fin a tantos y tantos desatinos.

    Ahora, cuando ha quedado demostrado que se ha marginado porque sí, cuando ninguno de nuestros detractores puede encontrar justificación alguna para sus fechorías o cuando ha quedado en evidencia que los sucesivos gobiernos de la democracia han legislado en contra (o lo han hecho rematadamente mal) de miles de hombres y mujeres que tenemos como primera obligación el ofrecer nuestra propia vida en el cumplimiento del deber, la pregunta que surge es:

    ¿Nos merecemos otros veinticinco años más de desprecio y abandono?

    Todavía tienen una oportunidad para corregir los errores y los despropósitos de los que hablamos, ¿por qué no dejan la prepotencia a un lado y se ponen manos a la obra?

    QUERER ES PODER

  • Enlace al Comentario gregorio molero valero gregorio molero valero 23 Mayo 2015

    Firmaría unas consideraciones, tan acertadas, desde la primera palabra, no quiero privilegios pero tampoco el ninguneo que ley tras ley han aplicado a los suboficiales, después de muchos años de servicios, desde el 1976, tengo las triste sensación , de que he utilizado en beneficio de otras escalas, comiéndome el patito feo de esta maravillosa profesión, las guardias, las semanas, las cocinas,horas y horas y mas horas de trabajo sin reconocimiento algun... Maldita sea.

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